PALABRAS DEL EDITOR


Los venezolanos cada día estamos más conscientes de que la Asamblea Nacional Constituyente convocada por el Presidente de la República, es una gran estafa contra el pueblo, cometida con premeditación, ensañamiento, alevosía y abuso de autoridad, cuya finalidad es consolidar un totalitarismo comunista contra la voluntad de la mayoría.

Ciertamente, el mundo entero presencia el espectáculo de un pésimo gobernante que ha perdido todo el apoyo popular, porque ha sumido al país con las mayores reservas petroleras probadas del planeta en la peor situación económica, social e institucional que puede lograrse haciendo mal las cosas, y que sin embargo, estando caído pero con el respaldo irrestricto de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia y del Consejo Nacional Electoral, mete una de sus manos en un sombrero y como por acto de magia saca un supra poder constituyente originario que no está sometido al requisito de que su origen debería estar respaldado por la voluntad de la mayoría de los venezolanos expresada mediante el sufragio.

En efecto, conforme a la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente  realizada por el Presidente de la República,  y  a sus bases comiciales propuestas por él mismo, ambas declaradas constitucionales por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que sirvieron de insumo a las bases comiciales definitivas establecidas por el Consejo Nacional Electoral, cualquiera que sea el número hasta ínfimo de electores que apoyen ese poder constituyente originario, el mismo de todas maneras será capaz de desalojar ipso facto al Poder Legislativo Nacional, a la Fiscalía General de la República y a cuanto poder público le plazca, y podrá gobernar absolutistamente por tiempo indefinido sin necesidad de someterse más nunca al escrutinio de una votación del pueblo, pudiendo inclusive hasta dictar una nueva Constitución sin requerirse obligatoriamente que la misma sea aprobada por el pueblo mediante el sufragio.

Ahora bien, semejante acto de magia política propio de la época absolutista donde el monarca era el único origen de todo poder público, es indudable que no tiene cabida en pleno siglo XXI luego de que la Revolución Francesa, imbuida de las ideas plasmadas en el Contrato Social de Juan Jacobo Rousseau, consolidó en la humanidad la idea de que la soberanía reside no en el monarca sino en el pueblo, y que es que es gracias a la voluntad general de los individuos que éstos se someten a un pacto social ideal en el cual se gobiernan a si mismos democráticamente.

Por lo tanto, es completamente absurdo por anti histórico que en Venezuela hoy existan instituciones como el Consejo Nacional Electoral y la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, que se han confabulado para perpetrar una violación tan grave a la soberanía popular, pretendiendo que una fechoría de esa dimensión tan descomunal sea tolerada por los venezolanos y por el mundo, y que se equivoquen de una manera tan torpe creyendo que podrán esconder semejante ilícito mediante la desinformación, el engaño y la astucia.

Es por ello que debemos confiar en que la sensatez privará y que finalmente no se dará lo que los psicólogos y criminólogos denominan “el paso al acto”, puesto que quien siembra fuegos cosecha tempestades y en Venezuela no queremos más tragedia de la que ya hemos vivido con este gobierno inepto de Nicolás Maduro Moros, sino que deseamos resolver nuestra penosa situación económica, social e institucional por la vía democrática, a través de la decisión de la mayoría y no de la decisión exclusiva de una minoría sin autoridad política ni moral para seguir gobernando al país.

En ese contexto es que entran en juego las tres demandas que hemos promovido contra el Consejo Nacional Electoral, que actualmente cursan en la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, que puedes ver en https://simongabay.blogspot.com/p/las-tres-demandas-que-se-complementan.html, sustentadas únicamente en insólitas violaciones ramplonas de normas legales y principios elementales del proceso electoral venezolano, cometidas por el Consejo Nacional Electoral, toda vez que debido a dos sentencias ya dictadas por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, quedó agotada la posibilidad de criticar las inconstitucionalidades que son consecuencia de los tres (3) Decretos dictados en este caso por el Presidente de la República.


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